Época virreinal

Doce puentes

A ambas vegas de un riachuelo, la ciudad comenzó a prosperar: la del poniente en tono más indiano y la del oriente más supuestamente peninsular. Era preciso vincular ambas bandas y en el curso de los siglos se fueron haciendo puentes para cruzar aquel punto de convergencia del valle. El llamado Puente de Medrano fue sin duda el más antiguo y que servía a Analco, a Medrano y a la posterior Calle del Catalán –hoy Revolución–. Pero se construyeron otros más y sus pintorescos nombres, de Sur a Norte, fueron: Del Refugio; Del Molino de la Jolla (en la topografía colonial se denominaban “jollas” a depresiones del terreno como “ollas”); Del Quebrado –que comunicaba a Mexicaltzingo con la presa del Agua Azul–; el llamado Puente de Palo, fabricado ex profeso para los tranvías de mulitas; el de San Joaquín, servidor de la calle de Gigantes; luego el llamado indistintamente De los Huertas o De las Huertas, que comunicaba a Santa María de Gracia con la actual calle de República. También estaban el Puente Del Chocolate de las Beatas y el De los Borrachos. Ya muy avanzado el siglo XIX se construyó el llamado Puente Verde con el estilo afrancesado de época, cuya existencia fue efímera. Una ciudad con dos partes muy diferentes, vinculadas inicialmente por doce puentes.

Autor: Álvaro González de Mendoza
<< Anterior Siguiente >>