El siglo que nos obligó a crecer

Calandrias

Estos coches de alquiler o carretelas con capota plegable que nacieron a principios del siglo XX fueron bautizados ingeniosamente por la gente como calandrias por la semejanza de sus colores con la vistosa ave, ya que un regidor tuvo la ocurrencia de pintarlas de negro y con las ruedas amarillas. En los años veinte, las calandrias se clasificaban con banderas verdes y azules. Las de bandera verde eran las más baratas, las que solía utilizar el pueblo para transportar todo tipo de cargas como costales de fruta o verdura. En cambio, los de bandera azul eran elegantes, con vidrios biselados grabados, con lujosos flecos colgando del toldo, sus farolas de bronce y sus caballos de pelaje reluciente, dirigidos siempre por un caballero uniformado y bien educado que llevaba a los tapatíos a los bailes o a ver una buena ópera al Teatro Degollado. A pesar de que nuestras calandrias han perdido su vieja personalidad –el garbo y señorío que tuvieron cuando el medio de transporte en carruajes de alquiler era de gran gala para llegar a grandes eventos–, aún siguen siendo útiles para recorrer las calles y llevar a los turistas por agradables paseos en Guadalajara.

Autor: Cecilia López
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