El siglo que nos obligó a crecer

El tiempo de los clubes

Los puristas del lenguaje no dudan en robarse palabras en singular de otros idiomas y luego dizque castellanizarlas en plural. Es el caso de club y es el caso también de que dicha forma de organización convierte al ser individual en un ser colectivo; allí el ser tribal afirma su persona singular en una singular colectividad distintiva. De hecho los tales clubs se llamaban también casinos, centros o círculos, nombres alusivos a la exclusividad de los lugares de reunión. Tras ellos, razones étnicas, económicas, deportivas o aun políticas (contra Don Porfirio surgió el Club Antirreeleccionista). Así, el Casino o Centro Jalisciense, para genteconocida local, en principio estuvo en 16 de Septiembre y luego se mudó a Vallarta y Lafayette; el Club Alemán, en el Portal Bravo por Pedro Moreno; el Centro Español, en la calle Colón; el Círculo Francés, allí en López Cotilla. Con carácter más deportivo y uniendo a practicantes de determinadas actividades de esa índole, el Club Guadalajara se estableció en Bosque –hoy José Guadalupe Zuno– y Unión, ya en 1923; el Atlas, en el llamado Paradero, camino a San Pedro; el primitivo Country Club, para albergar a los primeros bastoneros pegapelotas tapatíos, en la extremidad occidental de Vallarta, donde ahora está el Centro Magno. De menos alcurnia, el Casino de la Mutualista de Empleados de Comercio. En todo caso, los clubs dan valor… tribal. ¿Trivial?

Autor: Álvaro González de Mendoza
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