El siglo que nos obligó a crecer

Los “peligros” del cine

El semanario católico La Palabra, dirigido por Anacleto González Flores, dedicó al menos cuatro artículos de primera plana entre 1917 y 1919 a alertar a los padres de familia sobre los “peligros” del cine. “Obligación es, pues, de los padres de familia, que deben velar por la pureza de las costumbres del hogar, prohibir que sus hijos vayan a los Cines, focos de inmoralidad... [los hombres], no deben permitir que la esposa ni la prometida visiten esos salones; ni debe visitarlos una señorita que se precie de decente de verdad”. Cinco meses después advertía sobre “los males que este espectáculo causa en la sociedad” y acusaba al cine de ser escuela de inmoralidad porque “las niñas y las jóvenes conocerán todas las faces de la sensualidad; tendrán curiosidades insatisfechas; se impresionarán intensamente, y desde ese instante conservarán el virus de un pecado dispuesto a practicarse en la primera ocasión”. En abril de 1918, decía: “Y puede asegurarse sin temor a sufrir equivocación que la escuela en que se han formado las generaciones afeminadas, corrompidas e inútiles de ahora no ha sido otra que el cine”. En un artículo más, se lamenta que “todas las privaciones y toda la abnegación desplegada en la formación del espíritu de los niños naufragan en el cinematógrafo”.

Autor: Juan Carlos Núñez Bustillos
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