El siglo que nos obligó a crecer

Oratoria convincente de Villa

La oratoria es el arte de convencer con la palabra; eso lo conocía Francisco Villa. El 14 de febrero de 1915, después de haber hablado desde el balcón de Palacio en Guadalajara, obtuvo para la causa revolucionaria un millón de pesos de los tapatíos pudientes convocados en el salón de embajadores. El rico José Cuervo le proporcionó tres mil pesos, y Eladio Sauza quinientos. Villa les dijo: “... yo no soy político, pero voy a hablarles con el corazón... sé que como hombres honrados cooperarán con su granito de arena para el Estado... espero me contesten sí o no, porque yo no quiero para mí... ¿no hay quien responda?... yo no vengo a robarles... hablo con el mexicano de mi raza; si el extranjero tiene negocios y ha venido aquí, será porque ustedes lo habrán invitado, no porque lo haya invitado yo”. Los empresarios tapatíos quedaron muy convencidos, porque también Francisco Villa les habló de la Revolución... Francesa y de cómo en ella se usó la guillotina. Villa empleaba una oratoria convincente, y era congruente entre el decir y el hacer.

Autor: Adolfo Ochoa
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