El siglo que nos obligó a crecer

Pancho Villa en Guadalajara

El 14 de febrero de 1915 hizo su entrada triunfal el general Francisco Villa a Guadalajara, a caballo, acompañado de su Estado Mayor, con bandas de música a la cabeza, y en medio del ensordecedor ruido que el clero le prodigó, con las campanas de los templos echadas a vuelo por tan importante acontecimiento. Luego ocupó el balcón central de Palacio, para decir, desde allí a los tapatíos que llenaron la Plaza de Armas: “Vivimos un momento grave, creado por las ambiciones de varios políticos”. También les informó que el general Julián Medina sería el gobernador, mientras él se dirigía a proseguir su campaña. Esa fue la primera y última vez que los tapatíos vieron y escucharon al general Villa. Éste consiguió, además, un importante préstamo que impuso al comercio y a sus ricos propietarios, a quienes convenció a su modo. Sólo dos horas permaneció Villa en la ciudad, durante las cuales reclutó gente, con la ayuda del clero, para engrosar sus filas. Luego se dirigió al sur del estado, donde su lugarteniente Fierro había sido derrotado. Diversos trenes fueron cargados de heridos villistas, para conducirlos a los hoteles Fénix, García y otros, por ser insuficientes los hospitales de Guadalajara.

Autor: Adolfo Ochoa
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