El siglo que nos obligó a crecer

Temblores

El 8 de mayo de 1912 se inició en Guadalajara una serie de temblores que concluyeron el primero de septiembre –aunque siguió temblando levemente hasta finales del año. Estos acontecimientos hicieron populares a los presbíteros Severo Díaz, encargado del Observatorio Meteorológico y Astronómico del Seminario, y José María Arreola. El primero, por sus interesantes estudios sobre estos fenómenos telúricos; y el segundo, que también era profesor del Seminario, por sus pronósticos de los mismos fenómenos dados a conocer por la prensa diariamente. Afortunadamente, no se cumplieron los pronósticos catastrofistas que estos científicos tapatíos habían anunciado.

Autor: Hugo Torres Salazar
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