El siglo que nos obligó a crecer

Centro Bohemio

Un taller de pintura y dibujo que reunió a numerosos artistas e intelectuales, nació en 1912 por iniciativa de José Guadalupe Zuno, Carlos Stahl y Xavier Guerrero. Se convirtió en el centro cultural más importante de Guadalajara en donde Juan Antonio Córdoba, Alfredo Romo, Agustín Basave, Ramón Córdova, Enrique Díaz de León y otros, concibieron y plasmaron sus obras en murales pinturas de caballete, especialmente óleos con pinceles y espátulas. A partir de 1918, se formó un nuevo grupo debido a cuestiones políticas donde algunos integrantes anteriores permanecieron, todos bajo la jefatura de José Guadalupe Zuno. Algunos fueron impulsados a seguir sus estudios en Europa –como Carlos Orozco Romero, por su habilidad para la caricatura, y Amado de la Cueva, quien colaboró más tarde con Diego Rivera. Entre los bohemios, el más novedoso fue quizá José Luis Figueroa, quien incluyó en sus obras elementos de la moderna tecnología: locomotoras, aeroplanos, chimeneas, vapores. A causa de su oposición a Calles, la importancia política de los bohemios cesó, pero dejaron, indudablemente, una huella histórica impresa en la cultura.

Autor: Cecilia López
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