El siglo que nos obligó a crecer

Enrique González Martínez

El 13 de abril de 1871, Guadalajara vio nacer a uno de los poetas más destacados del siglo XIX. Enrique González Martínez estaba destinado a dejar sus letras impresas al lado de un sinfín de reconocimientos internacionales. A temprana edad inició su educación literaria y sus poemas pronto fueron publicados. Colaboró y fundó revistas en la Ciudad de México y en varias partes del país. Se recibió de médico en 1893, profesión que combinó con su vocación de poeta. La familia emigró a Sinaloa donde se casó con Luisa Rojo –quien murió en la década de los treinta a causa de una picadura de víbora. En esa misma década muere también su hijo poeta Enrique González Rojo. Muchos de sus poemas llevan inmerso el dolor de ambas muertes prematuras e inesperadas. Publicó varias obras; entre ellas, Los senderos ocultos (1911), poemario que lo colocó en un lugar importante dentro de la literatura mexicana, quizá debido a la crítica de los sentimentalismos parnasianos tan en boga. Fue nombrado ministro plenipotenciario en Chile, Argentina, España y Portugal. A decir de Octavio Paz, González Martínez “fue en realidad el único poeta modernista” de México, debido a que dotó a este movimiento poético hispanoamericano de una conciencia moral de su propia falsedad. Una calle en el centro de la ciudad lleva su nombre.

Autor: Cecilia López
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