Los inicios

La Pacificadora de Zapopan

El padre fray Antonio de Segovia, durante sus trabajos de evangelización en el occidente del territorio, solía llevar desde 1530 una pequeña figura de la virgen de La Inmaculada Concepción –hecha en Pátzcuaro con pasta de caña de maíz y adherentes resinosos–, que impresionaba y apaciguaba a los indígenas de ciertas localidades. De esta manera, los españoles comenzaron a utilizar la imagen como instrumento de sometimiento sin violencia. Por eso, a la virgen se le conocía desde un origen como La Pacificadora. A fines de 1541, Francisco Bobadilla decidió establecer a sus indios encomendados en Zapopan, adonde Segovia fue a regalar la imagen, la cual encargó en una pobre ermita. Los incipientes habitantes indígenas iniciaron casi de inmediato danzas rituales en honor a la figura de la virgen recién llegada. Así nació una de las más poderosas tradiciones de sincretismo religioso en nuestro país, que se seguiría desarrollando a través de nuevos episodios durante el virreinato y la época independiente.

Autor: Angélica Íñiguez
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