El siglo que nos obligó a crecer

Kiosco francés

En 1909, cuando el gobernador Miguel Ahumada hizo las más importantes mejoras a la Plaza de Armas, pavimentándola con mosaicos y alumbrándola de forma sin igual, cambió el antiguo kiosco –moviéndolo al parque Morelos– y lo sustituyó por otro de estilo art noveau. Originalmente, este kiosco se mandó traer de Francia a través de la empresa La Esmeralda; se construyó en la fundición de arte internacional D´Osne en el boulevard 58 de la calle Voltaire, en París. El kiosco es de gran hermosura y perfección porque tiene ocho columnas con forma de mujeres en sus ángulos. La primera de ellas, orientada frente a Palacio, tiene en la mano una máscara; la segunda, una flauta; la tercera, un pandero; y la última, una lira, repitiéndose en forma simétrica por el otro lado. Estas figuras femeninas causaron controversia por tener los senos desnudos. Las madres se veían obligadas a taparles los ojos a sus hijos cuando pasaban por allí.

Autor: Mario Z. Puglisi
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