El siglo que nos obligó a crecer

José Castañeda, precursor del cine sonoro

El cine nunca fue totalmente mudo pues siempre se hizo acompañar de sonidos incidentales o de un piano en vivo. Ejemplo de ello fue el cine exhibido en el Salón Azul, que abrió el empresario tapatío José A. Castañeda el año de 1908, ubicado en la calle de Pedro Moreno. A Castañeda puede considerársele como uno de los precursores del cine sonoro ya que en las exhibiciones de sus cintas simulaba los ruidos de los pocos carros que transitaban en las películas con un saco lleno de botellas quebradas. También hacía que se escucharan las patadas de los caballos con unas cáscaras de coco y lograba que su sonido, creado por él mismo, sincronizara con las imágenes que el público veía. Por si fuera poco, don José también se esmeró en darles una voz a los actores y hablaba por ellos. Don José logró, definitivamente, que sus cintas tuvieran un toque mucho más completo donde las imágenes, aunque no de muy buena calidad, tenían un sentido más realista y muy simpático puesto que era humanamente imposible darle un sonido a todo lo que aparecía en la pantalla.

Autor: Cecilia López
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