El siglo que nos obligó a crecer

La avenida Lafayette

Por lo general los héroes son producto de las guerras, y habiéndose especializado internamente en ellas México durante el siglo XIX, se podría juzgar que no habría carencia del subproducto bélico para el bautizaje de avenidas o calles. Eso en teoría, porque en la práctica sin embargo ocurrió lo contrario. Al filo del siglo XX y mediante el sistema de colonización de las tierras no muy lejanas del centro, la ciudad comenzó a crecer; le brotaron hacia el sur una quesque Colonia Moderna, y hacia el poniente las elocuentemente denominadas colonias Americana y Francesa. Con sus fronteras no bien delimitadas, nada mejor que darle el nombre de un prócer franco-americano a una recién hecha avenida, transversa y vinculante de ambas colonias emergentes. Nacido en Francia, Marie Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier fue el kilométrico nombre de quien alcanzara estatura histórica en unos emergentes Estados Unidos y colaborando con George Washington para crear un sistema republicano que resultó insostenible en su propio país. Claro: el nombre del prócer made in USA resultaba demasiado grande para la incipiente avenida –que si acaso apenas medía un kilómetro–, por lo cual se optó por su título monárquico –no muy republicano– y reducido: el marqués de La Fayette –o Lafayette, tal cual–, que muchos años después fue rebautizada como avenida Chapultepec.

Autor: Álvaro González de Mendoza
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