El siglo que nos obligó a crecer

Gloria y tragedia del capitán Azzalí

La música de las famosas noches de serenata en el kiosco de la Plaza de Armas de Guadalajara era interpretada por la Banda de la Gendarmería del Estado, fundada en 1851 por Clemente Aguirre, autor de la pieza ahora desconocida Ecos de México. Esta misma banda llegó a ser llamada tiempo después simplemente como la Banda del Estado y alcanzó su momento de mayor fama mundial a principios del siglo XX, cuando estuvo a cargo del capitán Augusto Azzalí –proveniente de una conocida compañía musical italiana. Azzalí quedó tan enamorado de Guadalajara que tomó la decisión de quedarse a residir aquí, y fue tanta la disciplina y el amor por los tapatíos que en 1905 ganó con su banda el concurso musical de bandas que se llevó a cabo en Búfalo, Nueva York, donde hubo más de 300 participantes. La pieza del concurso con la que se ganó fue una obertura de Wagner y a elección libre e improvisada se interpretó la obertura de Lucia de Lammermoor. Al día siguiente de ganar el concurso, el capitán Azzalí tomó un baño de mar con el subdirector Nicolás González. De ese baño de mar el director de la banda jamás volvió a salir pues pereció ahogado.

Autor: Mario Z. Puglisi
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