Inicia la modernidad

José Cuervo afortunado

Originario de Tequila y propietario de una fábrica del vino mezcal, don Jesús Flores, viejo y viudo, logró convencer para que se casara con él a la joven Ana Rubio. La llamada Casa de los Perros fue la lujosa mansión que don Jesús mandó construir para habitarla con su joven esposa, y la ley inexorable del calendario a los pocos años de matrimonio dejó viuda a su vez a doña Ana. Se dice que en el entrecruce del siglo XIX al XX, cuando no era asunto de mujeres ser empresarias, y siendo heredera de los negocios del marido, con más pragmatismo que romanticismo, Ana Rubio decidió contraer nuevas nupcias con el administrador de la fábrica de su difunto esposo. Se dice que el matrimonio ella lo planteó así: “José, como vamos a estar en contacto constante por los negocios, creo que lo más conveniente es que nos casemos”. Como el tal José no daba trazas de respuesta, lo mandó llamar. Al llegar éste a la casa, lo hizo pasar y después de decirle que ella entendía que por sus ocupaciones no había tenido tiempo para pensar en lo que le había dicho, lo condujo a un salón de la casa donde un juez del registro civil que los esperaba procedió a casarlos. ¿El apellido de José? Cuervo… Afortunado.

Autor: Álvaro González de Mendoza
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