Inicia la modernidad

Primera carroza fúnebre

La prensa crítica de la época (léase Juan Panadero y El correo de Jalisco en la década de 1890) había hecho fuertes observaciones no sólo acerca de la mala calidad con la que, aseguraba, se había construido el panteón de Mezquitán en 1896, sino también sobre el mal gusto que representaba la orden política de dejar los cadáveres fuera del antiguo Hospital Civil en espera de ser llevados al panteón. Así, ni tardo ni perezoso, el empresario Julián Camarena puso un anuncio en el periódico que ofrecía los servicios de su “elegante carro fúnebre americano” (que a su vez era copia de los carros fúnebres ingleses y victorianos), que prometía trasladar al difunto sin demora. En teoría –o al menos eso aseguró Camarena en su momento– fue la primera carroza fúnebre de ese estilo en todo el país.

Autor: Angélica Íñiguez
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