Inicia la modernidad

Funeral de El Barón Ornelas

Santiago El Barón Ornelas, vecino del barrio del Santuario, era bastante conocido en su época por ser medio poeta, descarado e imprudente hasta reír. En una ocasión tuvo la extraña idea de hacerse pasar por muerto en su barrio. Compró un cajón de no muy bajo precio, alquiló algunos cargadores que ya estaban avisados, rentó unas calandrias para hacer más solemne el cortejo fúnebre y con su “bandera amarilla” significando que eran de transporte proletario. Reunidos los elementos, El Barón se dispuso a representar su escena mortuoria: dentro del ataúd recorrió las calles de Guadalajara seguido de una charanga que sonaba tristemente y que daba un aire de grandeza a la caravana. Cuando don Santiago pasaba por el jardín del Santuario, que tenía una pila con cuatro tortugas que vomitaban agua, abrió la caja, se levantó y al punto dijo: “¡Un momento, señores!”, y cuando la comitiva se detuvo el supuesto difunto se dirigió a la pila y a voz en cuello dijo: “Adiós pila del Santuario con tus cuatro tortuguitas. Adiós, viejas del rosario. Adiós, muchachas bonitas”. Esto lo hizo en el momento en que la gente salía del rosario hacia el jardín del Santuario, causando gran alboroto y diversión entre todos los presentes.

Autor: Mario Z. Puglisi
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