Inicia la modernidad

El Salto de Juanacatlán

Muchas fueron las excursiones que sirvieron a los tapatíos de diversión recurrente; pero sin duda El Salto de Juanacatlán era el paseo que aventajaba a todos, ya que traía grandes novedades como el tranvía que los transportaba al lugar. Primero “se llegaba por tren hasta la estación El Castillo y de ahí a Juanacatlán, en el tranvía inaugurado el domingo 6 de octubre de 1889”. El tranvía era del capitalista José María Bermejillo, a quien La Gaceta pedía que su tranvía diera servicio diario y no solamente los domingos. Los cronistas de la época nombraron al Salto de Juanacatlán como: “El Niágara Mexicano” por su imponente belleza y esplendor. Debido a su popularidad comenzó a darse en exceso el consumo de bebidas embriagantes, tanto en el tranvía como en el lugar, de tal modo que la Cámara de Comercio de Guadalajara denunció el hecho, logrando que la autoridad interviniera de manera tajante hasta disminuir las excursiones.

Autor: Cecilia López
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