Inicia la modernidad

Mariano Bárcena: talabartero, científico y gobernador

En la era del plástico y del automóvil, cuesta trabajo comprender lo indispensables que eran los talabarteros: hábiles artesanos que fabricaban toda clase de aparejos y artículos de cuero necesarios no solamente para equipar las bestias de trabajo y de carga, sino también para facilitar la vida cotidiana. Mariano comenzó en Ameca con ese oficio y luego se trasladó a Guadalajara para iniciar su formación académica como músico; posteriormente, se marchó a la capital del país donde se graduó de ingeniero. Sus intereses profesionales abarcaron la estadística, mineralogía, geología, vulcanología, antropología y botánica. Observador y analista minucioso, no sólo de lo terrestre como las erupciones del Ceboruco y de minerales novedosos –realizó un nuevo mapa geológico e identificó una variante del mercurio, lo que le valió el reconocimiento del presidente Lerdo–, sino de lo celeste también: fue fundador y primer director del Observatorio Meteorológico Nacional. Filadelfia, Nuevo Orleáns y el rey de España –éste al nombrarlo Comendador de la Real Orden de Isabel la Católica–, reconocieron sus trabajos científicos. Fue diputado y senador por Jalisco y en 1889 ocupó la gubernatura de su estado natal. Mariano Bárcena, el joven que en Ameca comenzara aprendiendo talabartería, alcanzó en sus breves 57 años de vida notables alturas. Mariano Bárcena, no Bárcenas ni de la Bárcena –como dicen erróneamente las placas de su calle.

Autor: Álvaro González de Mendoza
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