Inicia la modernidad

El asesinato de Ramón Corona

Aquella tarde del domingo 10 de noviembre de 1889 estaba anunciada en el Teatro Degollado la obra Treinta años o la vida de un jugador, y en el Teatro Principal la representación del drama Los Mártires de Tacubaya. Por razones que se desconocen, el gobernador Ramón Corona prefirió ir al Teatro Principal. Habiendo salido de Palacio minutos después de las cuatro de la tarde, el general Corona, acompañado de su esposa y su pequeño hijo Carlos, así como de su sirvienta, caminaba por la calle Degollado; y antes de dar vuelta al oriente y tomar la calle del Carmen (Juárez), fue atacado intempestivamente por Primitivo Ron, quien lo había estado acechando. El agresor asestó una puñalada en el cuello, otra en un brazo y, al voltear el general, una tercera en el abdomen, así como también una ligera a la señora de Corona –quien se vio protegida por la varilla de corsé como coraza. El general, ya herido, repelió a bastonazos la sorpresiva agresión, regresando por su pie a un costado de Palacio, de cuyo lugar se le condujo a sus habitaciones y falleció la mañana siguiente. En cuanto a Ron, corrió algunos metros por la calle Degollado y, una vez que hubo cruzado la del Carmen, se suicidó clavándose varias veces el puñal en el pecho. El historiador Pérez Verdía, nos cuenta que el general Corona, ya herido de muerte, le gritó a su agresor cuando lo veía que se estaba suicidando: “¿Qué haces desgraciado? ¡Te perdono!”

Autor: Adolfo Ochoa
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