Inicia la modernidad

Llega el tren a Guadalajara

El 15 de mayo de 1888 llegó el primer tren procedente de la Ciudad de México con trescientos pasajeros a bordo. El hecho fue enaltecido por una ceremonia oficial encabezada por el gobernador Ramón Corona, quien se había empeñado en conectar a Guadalajara con la incipiente red ferroviaria. Sin embargo, no había estación ni bodegas, ni cosa que se le pareciera, para atender a los pasajeros y despachar la carga. En enero de 1891, la Gaceta Mercantil denunciaba que “después de dos años y medio de ferrocarril, no tenemos una miserable estación con bodega”. A este reclamo, la empresa Ferrocarril Central respondió con un proyecto de estación en el área de lo que hoy en día es 16 de Septiembre y Libertad. La Cámara de Comercio censuró abiertamente la actitud poco previsora del ayuntamiento, que permitió a la empresa fijar el sitio para su estación en pleno centro de la ciudad, a sabiendas de que más temprano que tarde, sería un grave problema urbano. Contra viento y marea, el proyecto siguió adelante, no sin roces entre comerciantes, ayuntamiento y empresa transportista. Lo inadecuado del lugar para la estación no sacó de su terquedad ni a la empresa ni a las autoridades. Todavía más, como queriendo demostrar quién tenía el poder, Ferrocarril Central construyó la estación cuando le vino en gana, varios años después: un día abría una zanja, otro levantaba una pared, luego suspendía las obras.

Autor: Adolfo Ochoa
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