Inicia la modernidad

Ramón Corona, gobernador

Oyéndolo bien, el nombre tiene bella consonancia: Puruagua, una ranchería cercana a Tuxcueca y en las proximidades del lago de Chapala. Allí nació el general Ramón Corona, quien primero fue comerciante antes de ingresar en la milicia en el bando de los liberales, con quienes combatió durante la Guerra de los Tres años. Luego hizo campaña contra los franceses participando incluso en el sitio de Querétaro contra Maximiliano, y posteriormente logró derrotar a “los salvajes de Álica” encabezados por El Tigre, en las goteras de Guadalajara, en La Mojonera, donde ahora está el Colegio del Aire. Designado por Don Porfirio como ministro plenipotenciario de México ante España y Portugal, luego de 12 años regresó al país para hacerse cargo del gobierno de Jalisco en 1887. Su gobierno logró, entre otras cosas, la construcción del ferrocarril que unió Guadalajara con la capital. Vestigio de su mandato es también el llamado Mercado Corona, dañado primero por un incendio y arruinado por el progreso urbano posteriormente. En 1889, cuando se dirigía un domingo por la tarde a presenciar una función teatral, fue atacado y acuchillado por un maestro. Su muerte, nunca aclarada, fue incluso atribuida a Don Porfirio. ¿Celos a una creciente estrella política? Nunca se supo. Póstumamente fue nombrado Benemérito de Jalisco.

Autor: Álvaro González de Mendoza
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