Inicia la modernidad

La República Literaria

El especialista en temas de cultura hispánica, Jean Fasternrath, colaboró alguna vez con una publicación literaria tapatía. Enviaba sus colaboraciones desde Colonia, Alemania, a La República Literaria, revista quincenal que vivió de 1886 a 1890 en la ciudad de Guadalajara y que tuvo una importancia igual a la de las mejores de la capital del país, como El Renacimiento que venía dirigiendo Ignacio Manuel Altamirano desde 1869. Dirigida por Tapia de Castellanos, López Portillo y Rojas, Zaragoza y Álvarez del Castillo, basta mencionar que la revista publicó colaboraciones de los mejores escritores jaliscienses, mexicanos y también de autores universales como el español Leopoldo Alas Clarín, o el poeta austriaco Leopold von Sacher-Masoch –a quien se debe el término masoquismo–; textos jamás publicados con anterioridad de los alemanes Goethe, Heine y Ludwing Uhland; del premio Nobel: Ramón de Campoamor; del poeta realista Francois Coppée, que cantaba a las fábricas y a la clase obrera de París; de Menéndez Pelayo, para entonces el mejor crítico español; del intelectual naturalista Hipólito Taine, del crítico Brunetière, de Espronceda, del apreciado novelista Octavio Feulliet, traducciones del impresionante narrador Iván Turgueniev, del poeta portugués Camoens y del polaco Adam Mickiewickz, entre otros más.

Autor: Mario Z. Puglisi
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