Inicia la modernidad

Nevada en Guadalajara

Las palabras se las lleva el viento y las personas mueren por lo regular sin ser recordadas. Aquel extraño y memorable fenómeno hubiera quedado en el olvido de los tapatíos de no ser por el periódico Juan Panadero del jueves 10 de febrero de 1881 que dejó constancia impresa del acontecimiento. La mañana del martes 8 de ese mes y año nevó en Guadalajara. El encabezado de Juan Panadero rezaba “¡Caramba, qué frío!”. La nota periodística refería: “Anteayer hemos tenido en esta ciudad una verdadera nevada que todavía me hace dar diente con diente y temblar como un azogado. Se me asegura que el termómetro puesto a la intemperie en una casa céntrica de la población descendió cuatro grados bajo cero, y en las orillas hasta seis grados... Las montañas que circundan este valle de Atemajac presentaban un aspecto enteramente nuevo y raro ante nosotros, sus cumbres estaban cubiertas por fajos de plata. Las alturas de los cerros de Cuyutlán y Tequila tenían también sus gorros blancos que hacían más gallarda su elevación.” Tendrían que transcurrir 116 años para que las condiciones atmosféricas de humedad y temperatura permitieran que se verificara otra vez este fenómeno, el sábado 13 de diciembre de 1997.

Autor: Adolfo Ochoa
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