Los inicios

El Paseo del Pendón Real

Una de las festividades más solemnes y significativas que vivió la sociedad de Guadalajara era el Paseo del Pendón, que conmemoraba el eficaz auxilio que proporcionó el arcángel San Miguel a los españoles cuando sufrieron el asalto de los indígenas en la Guadalajara de Tlacotán, el 28 de septiembre de 1541. Era una fiesta de tal envergadura que se establecían multas a quienes no participaran en ella: cincuenta pesos debería pagar el vecino enlistado previamente si se negaba a concurrir, y pena de veinticinco tenían los que no adornaran su casa en las calles que incluía el recorrido. Iniciaba el 28 de septiembre y continuaba con igual fervor el día siguiente. Se rendía juramento, se escuchaban 21 cañonazos de salva saludando al Pendón, las autoridades veían pasar el desfile desde los balcones de las Casas Consistoriales, en el cabildo se recibía el juramento y las campanas de la ciudad anunciaban en repique todo el hecho. El Pendón Real tenía forma de escudo de seda con el bordado de las armas del rey, con sus flecos y sus cordones de hilo de oro terminados en borlas. El recorrido lo iniciaba el alférez montado en su corcel, tremolando el estandarte. En el palacio invitaban al gobernador y llegaban hasta la puerta mayor de Catedral. Allí se realizaba toda una ceremonia y al finalizar se retornaba hasta depositar el estandarte en el salón de cabildos de las Casas Consistoriales, lugar de su origen. Desde la fundación de la ciudad en 1542 hasta 1811 se paseó el Pendón Real año por año, hasta que el movimiento de Independencia puso fin a esta ceremonia.

Autor: Hugo Torres Salazar
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