Inicia la modernidad

Descubrimiento geológico en Ameca

En 1875, el rico hacendado don Ignacio Cañedo mandó perforar un pozo profundo en la hacienda El Cabezón, en Ameca, en busca de agua. Para realizar la perforación artesiana contrató al ingeniero Juan Ignacio Matute, quien mostró una colección de rocas extraídas en diversas profundidades al investigador Mariano Bárcena –a la postre gobernador del estado–. Después de los 55 metros de profundidad, encontraron grandes depósitos de arcillas compactas que hicieron penosa la perforación; y al llegar a los 268, una de las barrenas se atascó y no fue posible sacarla. Al analizar el registro de material extraído, la sorpresa fue grande: contenía pirita, lo que les hizo sospechar que se había cortado una veta metalífera. También se encontraron restos de animales qué sólo habitan en los mares salados, como un crustáceo capaz de enrollarse en forma de esfera, de la familia de los spheronianos. Este descubrimiento le permitió a Bárcena asegurar que los sedimentos que forman el valle que está a 1,200 metros sobre el nivel del mar, en la lejana época del cretácico, estaban en el fondo de un océano primitivo. El sabio cubano José Martí elogió el estudio geológico de Bárcena en la Revista Universal.

Autor: Adolfo Ochoa
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