Inicia la modernidad

Cenobio el tequilero

Lo que son las cosas: Cenobio nació en Teocuitatlán, Jalisco, tierra en donde si acaso los magueyales que crecen son de pulque. Pero su olfato empresarial seguro le hizo advertir que la fábrica ‘La Antigua Cruz’ –con ese nombre y muy distante de su pueblo natal– podría convertirse en su gran fortuna, y a esa cruz le apostó en 1873 y le cambió de nombre a la tahona luego de comprarla y la llamó La Perseverancia. Don Cenobio, intuitivo conocedor del márquetin, cambió de nombre al bebistrajo conocido ya desde hacía mucho como vino mezcal y etiquetó las botellas con el nombre de la población en donde su perseverancia fabril producía el licor de agave: tequila. Durante los siglos coloniales y hasta el siglo XX, el vino mezcal producido en la región de Tequila era considerado como algo destinado al consumo de las clases populares, y don Cenobio Sauza Madrigal –quien convirtiera su apellido en marca registrada– inició el proceso que llevó al rebautizado destilado a ubicarlo en mesas y cantinas alcurnes. También el teocuitatlense fue quien advirtió el potencial mercado extranjero para el tequila: “seis botijas y tres barriles”, registrados así, son testimonio del primer envío tequilero a Estados Unidos.

Autor: Álvaro González de Mendoza
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