Los inicios

La bravura de Tonalán

Después de que Nuño de Guzmán salió del reino de Michoacán, se adentró en las tierras del hoy Jalisco y no vio más guerra de los pobladores hasta su llegada a Tonalán. Y fue así porque sencillamente no daba oportunidad para ello pues su ejército arrasó e incendió todas las villas y pueblos que encontró en su camino. Para la primera vez que entró en Tonalán, Nuño se sorprendió al ser recibido por una mujer que gobernaba y que los recibió en son de paz, alojándolos y alimentándolos; así, el español creyó que esa gente era cobarde o que no estaba acostumbrada a la guerra. Por su actitud pacífica, el capitán no imaginó que cerca de allí se organizaba un grupo disidente de la reina para darles guerra. Aquellos adversarios se habían unido con los pobladores de las provincias de Cuyula, Coyutla y Cuinaca. Se dio aviso a tiempo y los españoles arremetieron el ataque. Refiere la crónica española que eran tan valerosos los indios, que en esa ocasión uno de ellos, literalmente atravesado por una lanza, se la sacó él mismo con su brazo para, con la misma, herir a tres caballos. El propio Nuño estuvo a punto de perder la vida aquella vez, y lo que sí perdió fue su idea de la poca valentía de los nativos de Tonalán.

Autor: Mario Z. Puglisi
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