Inicia la modernidad

Pompeyazo y Degollado

La erupción del Vesubio, en el año 79 sepultó en vida a Pompeya. Los trabajos arqueológicos iniciados un par de siglos antes ya para el XIX permitían admirar el esplendor de la ciudad. Y esa muestra viva de la fastuosa arquitectura grecorromana, hizo a su vez erupción y procreó un estilo constructivo en el mundo occidental. Guadalajara no podía permanecer ajena al ¡pompeyazo! y a la formulación del llamado neoclásico. En 1855, el goberenturno convocó a concurso para dotar con un teatro digno a la ciudad; triunfó el proyecto del tapatío Jacobo Gálvez, pintor y arquitecto cuya formación le había llevado a viajar por Europa y en abril de 1856 comenzó la obra. Luego de quedar interrumpida durante 14 meses por los vaivenes políticos, en 1859 se colocó la clave de la bóveda. Originalmente el teatro se llamaría Juan Ruiz de Alarcón, o Alarcón simplemente, pero en 1861 al morir víctima de la Guerra de Tres años quien había autorizado e impulsado la obra arquitectónica, el nuevo goberenturno Pedro Ogazón determinó ponerle el nombre de su predecesor. El teatro Degollado, así en homenaje a Santos Degollado, abrió sus puertas el 13 de septiembre de 1866. Junto al templo del Carmen, en 1882, en la callejuela que lleva su nombre y donde estuvo su casa, murió Jacobo Gálvez el buen arquitecto que hizo resonar el pompeyazo en la ciudad.

Autor: Álvaro González de Mendoza
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