Inicia la modernidad

De diarios, rumores y chivos expiatorios

El general conservador Miguel Miramón desmintió la idea de que la explosión en Palacio del 10 de enero de 1859 se hubiera debido a un atentado de los liberales, según dejó constancia el escritor José María Vigil, referido por el historiador Laris. No obstante, el Diario de Avisos del 31 del mismo mes y año, decía: “Ya se encontró el taladro que hicieron los bárbaros constitucionalistas para colocar la mina que ocasionó la ruina, y se ha aprehendido a una modista, porque ella dio permiso para que por su casa se hiciese el referido taladro, habiéndose puesto ella con tiempo a salvo. Esta misma mujer ha declarado que, bajo de la Catedral, había otra mina que debía haber reventado el mismo día, en que en ese templo se celebraba una función en acción de gracias a la Santísima Virgen”. Se dijo también que la oquedad que se formó como producto de la explosión permitió ver el túnel. Pero otra versión refiere que al hacerse una inspección judicial, no encontraron ni la mecha ni el conducto; se hizo una zanja alrededor de Palacio y no encontraron nada.

Autor: Adolfo Ochoa
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