Inicia la modernidad

Explosión en Palacio

El 10 de enero de 1859, a las once de la mañana, se escuchó un fuerte estruendo en Guadalajara. Los tapatíos pensaron que se debía a otro asalto producto de la Guerra de Reforma. Llamas, humo, polvo y exclamaciones de dolor por parte de los heridos, congregaron de inmediato a mucha gente en el palacio de gobierno, donde aconteció la tragedia. Hubo más de cien muertos. El edificio estaba lleno de soldados, burócratas y visitantes cuando ocurrió el estallido, unos volaron con la explosión y otros murieron aplastados. Se llegó a decir que el comandante del batallón de rifleros mixtos de la Unión, José María Chessman, había puesto una mina. Otros dijeron que explotaron los barriles de pólvora que estaban siendo cerrados a golpe de martillo. Cayeron techos de vigas de madera, la capilla y buena parte del lado oriental del edificio –donde se formó una oquedad de más de metro y medio. Miguel Miramón y Leonardo Márquez, jefes del ejército conservador que se encontraban en uno de los salones del segundo piso del lado norte, tuvieron que usar una cuerda que ataron a uno de los balcones para poder salir a la calle.

Autor: Adolfo Ochoa
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