Inicia la modernidad

Carbonario hermano Garibaldi

“Te felicito Beni porque fusilaste a Maxi. Firma Gari…” Claro que el mensaje no decía así, pero en esencia eso fue: la manifestación de apoyo solidario de un republicano que luchaba por la unificación de su país (Italia) y el firmante del mensaje era Giussepe Garibaldi, el gran carbonario. El receptor del mismo, y felicitado en términos tan elogiosos como rimbombantes, era –claro– Benito Juárez. La misiva fue el origen de una gran hermandad trasatlántica entre individuos identificados, además, por su amor al hermetismo –los “carbonarios” italianos eran un grupo exclusivo que, basado en juramentos y claves secretas, luchaba por sus metas nacionalistas. La filiación de Juárez a la masonería –grupo hermético tras el poder–, vinculó a ambos personajes a tal punto que Garibaldi se convirtió –a pesar de su lejanía geográfica– en figura nacional. En 1914, la hasta entonces calle de San Diego en Guadalajara, por decreto de los constitucionalistas-carrancistas-juaristas (todo eso) cambió de nombre y desde entonces es Garibaldi. Pero hay ejemplos más sorprendentes de la hermandad juarista-garibaldina-republicana. La plaza símbolo del quesque folclor nacional capitalino, epicentro mariachero, es ¡la plaza Garibaldi! Y la itálica admiración por don Benito, hizo que sus padres llamaran así a ese personaje funesto de la historia mundial: Benito Mussolini. Todo por una carta de hermanos: del carbonario al presidente Juárez.

Autor: Álvaro González de Mendoza
<< Anterior Siguiente >>