Los inicios

Ascenso y caída de El Sol, Pedro de Alvarado

Pedro de Alvarado nació en Badajoz, España, donde la fortuna familiar quizá no era boyante, ya que emigró con sus hermanos (Jorge, Gonzalo, Gome y Juan) a la orilla indiana del Atlántico. Primero estuvo en Santo Domingo para después unirse en Cuba a la expedición de Hernán Cortés en 1519 y emprender la conquista de México. Según lo cuenta el cronista, los indígenas le apodaron Tonatiuh –El Sol–, debido a su rostro rubicundo y al cabello rubio. En ausencia de Cortés, fue el promotor de la matanza del Templo Mayor, y una vez que cayó Tenochtitlán partió hacia Guatemala –de donde fue nombrado Gobernador– y luego a Perú en busca de la esquiva fortuna. Siendo aún soberano de Guatemala, regresó a México en 1540, y enterado de que se preparaba una expedición al Occidente se sumó a ella. En Barra de Navidad le pidieron su ayuda para pacificar a los Caxcanes, a quienes calificó como “gatitos” comparándolos supuestamente con los bravos meshicas. En 1541, durante el sitio del Mixtón contra Tenamaxtle, señor de Nochistlán que había impedido hasta el momento que Guadalajara se asentara en sus tierras, el caballo de un tal Montoya le cayó encima a Pedro de Alvarado, destrozándole las vísceras. El 4 de julio, tras una corta agonía, murió. Su cadáver fue transportado primero a Tlacotlán –la refundada Guadalajara–, y después de un largo periplo fue llevado a Guatemala.

Autor: Álvaro González de Mendoza
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