Inicios independentistas

Las torres definitivas de la catedral

Las actuales torres de la catedral de Guadalajara son las últimas que han quedado de pie, después de una larga serie de edificaciones que han sufrido el capricho de la naturaleza hasta derrumbarse debido a varios temblores en el transcurso de casi cuatrocientos años. Cinco torres norte y cinco torres sur han existido desde entonces: en tiempos acompañadas entre sí, en ocasiones solitarias, e incluso faltando ambas en ciertos períodos. El 22 de octubre de 1749 se cayó el frente del templo, de 1775 a 1800 la catedral lució una sola torre, en 1806 varias construcciones religiosas sufrieron severos daños –entre ellas la catedral– y el 31 de mayo de 1818 se derrumbaron las dos torres. A mediados del siglo XIX el arquitecto Manuel Gómez Ibarra levantó las que todavía podemos apreciar, construidas de piedra pómez y con un sabio diseño que equilibra sobre su base toda la fuerza que se haga sobre ellas. Se cuenta una anécdota sobre la concepción de dichas torres: cuando el obispo Aranda y Carpinteiro, después de la procesión de Corpus, amortiguaba el calor con pitayas servidas en un platón inglés con una imagen que retrataba las steples (características agujas de los templos anglicanos), se las dio como sugerencia de modelo al arquitecto Gómez Ibarra.

Autor: Cecilia López
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