Inicios independentistas

Mariano Otero

“El pueblo mexicano es un pueblo afeminado y una raza degenerada que no ha sabido gobernarse ni defenderse”, “no puede darse a los mexicanos peor castigo que el que se gobiernen por sí solos”. Estas fueron algunas de las palabras amargas y furiosas del abogado tapatío Mariano Otero en 1842, con apenas 25 años de edad, en su ensayo: Sobre el verdadero estado de la cuestión social y política que se agita en la Republica Mexicana, como una triste descripción –así llamada por él– de un país arruinado económica, moral y políticamente. Licenciado precoz –se tituló a los 18 años– y dotado orador, Otero analizó y anticipó la agresión de Estados Unidos hacia nuestro país y, siendo diputado, se opuso a lograr la paz mediante los tratados de Guadalupe-Hidalgo con los que México perdió en 1848 la mitad de su territorio. En minoría política propuso, con fundamento en sus ideas liberales, que México fuese una “república popular, representativa y federal”. Coparticipó en la creación del juicio de amparo como protección a los ciudadanos frente a los abusos de poder, juicios que aún se mantiene en la actualidad. Como si el sentimiento que le envenenaba el alma lo persiguiera, murió de cólera a los treinta y tres años, en 1850.

Autor: Nuria Blanchart
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