Inicios independentistas

La biblioteca de Crisóstomo

Al tiempo en que la guerra de independencia se desarrollaba en gran parte del país, en la ciudad se promovía como nunca el acceso a la cultura general que antes sólo se alcanzaba viajando a la capital. Y no fueron ni la Academia de las Bellas Artes de Guadalajara, fundada y dirigida en 1817 por José María Uriarte, ni el colegio de San Juan Bautista o la Universidad, que cerraron sus puertas en 1827 con el nacimiento del Instituto de Ciencias del Estado (y que después reabrieron cuando en 1832 dicho Instituto cesó sus actividades), tampoco fue la primera Escuela Normal que desde 1828 instruyó a maestros para la entidad. Ninguno de estos esfuerzos gubernamentales contribuyó tanto al cultivo y desarrollo de las letras y la cultura en la antigua provincia, que la presencia en Guadalajara de fray Manuel de San Juan Crisóstomo Nájera, prior de los carmelitas desde 1834. Se cuenta que tenía éste una rica pinacoteca y una biblioteca con cerca de mil volúmenes que siempre puso a disposición de sus amigos, además de sus conocimientos de lenguas europeas, clásicas, náhuatl, otomí y tarasco.

Autor: Mario Z. Puglisi
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