Inicios independentistas

Venganza post mortem contra Prisciliano Sánchez

El primer gobernador constitucional de Jalisco, Prisciliano Sánchez, duró sólo dos años en su gestión, por haber muerto a los 44 años de vida. No obstante, durante su breve gobierno tuvo importantes conflictos con la jerarquía eclesiástica. A tal grado que a ocho años de su muerte, el 12 de agosto de 1834, después de haberse adoptado en el país el Plan de Cuernavaca que suprimía el federalismo, un grupo de fanáticos invadió el Palacio de Gobierno en Guadalajara, destrozando todo lo que estuvo a su alcance, con la intención de apoderarse de los restos de Prisciliano Sánchez, que reposaban en la capilla del edificio, para arrojarlos a un muladar. La muchedumbre estaba encolerizada, incitada por la facción centralista, la cual había difundido la versión de que don Prisciliano había sido el autor de todas las reformas que afectaban al clero. Cuando llegaron al sitio donde estaban depositados los restos, no los encontraron, porque el gobernador impuesto por los centralistas, José Antonio Romero, había sido informado unos días antes de esos propósitos y con acierto dispuso su traslado al panteón de Belén.

Autor: Adolfo Ochoa
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