Inicios independentistas

Mascarilla mortuoria de Napoleón

Francesco Antommarchi nació en Córcega, en 1789. Estudió en Liorna, Pisa y Florencia y se recibió de médico. Fue alumno del afamado anatomista italiano Mascagni. En 1819, se le llamó para atender a Napoleón Bonaparte, recluido en Santa Elena. Lo asistió hasta su muerte el 5 de mayo de 1821; le practicó la autopsia y tomó mascarillas mortuorias, hoy famosísimas en el mundo. Regresó a Italia y estuvo en Varsovia y París, donde se le creyó un bandido famoso de nombre Galochio y tuvo que escapar de la policía. Sin ser bien visto en Europa por su atención a Bonaparte, viajó a América. Estuvo en Durango, y en Guadalajara se hospedó en la casa de don Manuel Ocampo, frente al templo de Santa Teresa. Trajo algunas mascarillas mortuorias de su ilustre paciente y una de ellas estuvo en venta en la librería de Fortino Jaime y se conserva otra en casa de una distinguida familia tapatía. Aquí llevó a cabo famosas operaciones. Según su biógrafo Félix Martí, Antommarchi murió en 1838 en Cuba; pero según testimonio de José R. Benítez, murió víctima del cólera morbus en 1833 en Guadalajara y se le sepultó en el panteón de Los Ángeles, como constaba en la lápida de su sepultura.

Autor: Adolfo Ochoa
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