Inicios independentistas

El cólera y la vieja central camionera

En Guadalajara se agotaron las lágrimas y así lo dicen las crónicas de época: tantos fueron los muertos que ya no había forma de llorarlos; macabros carretones transitaban temprano por las calles para recoger de las casas a los difuntos del día. Fue el año del cólera: 1833. Era imposible depositar a miles de difuntos en los camposantos adjuntos a las iglesias. Así, fue preciso habilitar un panteón más lejano y un fraile lego franciscano, fray Sebastián de Aparicio, fue el primer ocupante del llamado Cementerio de Santa María de Los Ángeles en la rivera oriental del río de San Juan de Dios. Casi 30 años antes del primer panteón civil, el de Belén, el de Los Ángeles estuvo en funciones largo tiempo, hasta que en el siglo XX el municipio determinó construir en el lugar un espantoso estadio deportivo en 1930. Luego –en 1950–, el estadio cayó y en su lugar apareció lo que hoy es la vieja central camionera.

Autor: Álvaro González de Mendoza
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