Inicios independentistas

Corridas de toros

En la Guadalajara del siglo XIX se tenía bastante aceptación de los juegos de azar, los naipes y las corridas de toros. Era común ver pasear los toros por las calles principales. Adelante de ellos solía acompañarlos una banda de música y unos locos o payasos, que en su conjunto daban publicidad al acontecimiento principal, consistente en una Faena de Toros en la plaza. En aquellos tiempos aún no existían construcciones específicas de relevancia para estas fiestas, sino que se construía algo provisional con madera. Cualquier suceso de relevancia podía dar pie para promover festividades de esta índole para allegarse fondos. En 1820, con motivo del matrimonio de Fernando VII con la princesa María Carlota Josefa Amalia, el Ayuntamiento organizó varias. Muchos otros acontecimientos políticos merecieron funciones taurinas, como la instauración del Primer Congreso Constituyente o la coronación de Iturbide, pues las autoridades, ante el gustado espectáculo, tenían la certeza de que la gente no dejaría de asistir. El público no sólo disfrutaba de las faenas de los toreadores, sino también de las bromas, la música de los primeros mariachis y de vendedores de golosinas, frutas y refrescos. Al final de las lidias, con frecuencia, se quemaban castillos y otras pirotecnias.

Autor: Adolfo Ochoa
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