Inicios independentistas

El Anglo Fletcher

Ese mensaje de “fallas de origen”, que ocasionalmente aparece en la tv, tal vez se pueda aplicar a ciertos procesos históricos. Las crónicas de época lo identifican como El Anglo y lo describen entrando a caballo en la catedral de la entonces Valladolid promoviendo el saqueo. ¿En qué momento se incorporó a las filas de los insurgentes? Eso no está claro, pero sí se sabe que ofreció sus servicios como experto en artillería y que lo aceptaron. Sus magros conocimientos como artillero o jefe de arma quedaron de manifiesto en el descalabro de Calderón, por el mal uso y ubicación de las piezas de artillería. El tal Anglo destacaba por su característica fisonomía y su malhablado español, y quizá en aquel 1810 ya existía la creencia de que los güeros venidos del más allá norteño –por ese simple hecho– son de una jerarquía intelectual superior. ¡Fallas de origen! Herido en Calderón, fue traído a Guadalajara y condenado a “morir apeloteado” (las balas eran pelotas de plomo). Por su mal estado físico –tenía el estómago destrozado–, sentado en una silla y a un lado de la puerta del Hospital de Belén se le fusiló el 11 de febrero de 1811. Murió el primero que vino del norte a enseñarnos cómo hacer las cosas. El primer asesor. ¿Su nombre? Simon Fletcher.

Autor: Álvaro González de Mendoza
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