Inicios independentistas

Homenajes a Hidalgo

José Antonio El Amo Torres invitó a Hidalgo a Guadalajara. Al llegar a Atequiza el 24 de noviembre de 1810, ya lo estaban esperando veintidós coches con las comisiones de las representaciones civiles y eclesiásticas, quienes le daban el tratamiento de Su Alteza. El día 26, en Tlaquepaque, se le ofreció un banquete; y por la tarde entró a Guadalajara en medio de un importante desfile en que fue aclamado por todos. Ingresó a Catedral donde se le ofreció una Misa de Gracias (Te Deum). Posteriormente se condujo a Palacio, en medio del repique de campanas y salvas de artillería. La ciudad se iluminó con lámparas de cera y de aceite. Se le ofrecieron diversas funciones de teatro. La capital tapatía se encontraba en plena ebullición; su número de habitantes casi se duplicó en el transcurso de mes y medio, y el ajetreo en plazas, mercados y calles parecía incesante. Se respiraba entonces un clima de fiesta, de excitación, de alegría desbordante y contagiosa como no se repetiría en muchos años. Pero el 21 de enero de 1811, después de haber vencido a los insurgentes en la batalla de Calderón, Calleja entró a Guadalajara castigando a todos aquellos que habían favorecido a Hidalgo. El cabildo se excusó diciendo “que había actuado conforme a las circunstancias”.

Autor: Adolfo Ochoa
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