Inicios independentistas

La Fernandita

Al arribar la comitiva del cura Hidalgo a la ciudad, el lunes 26 de noviembre de 1810, la atención curiosa del pueblo se concentró en un carruaje con características muy particulares. Con las cortinas echadas y fuertemente escoltado, se desprendió de la comitiva en el cruce de las calles de Loreto y San Francisco, se abrió paso entre la multitud y no siguió la ruta que llevaría al ejército insurgente hasta la catedral tapatía. Con actitud agresiva hacia los curiosos que pretendían investigar quién albergaba dicho carruaje, éste continuó su rumbo hasta el convento de Santa Teresa. Frente a la puerta principal del Colegio de San Juan, bajó del carruaje un personaje embozado en amplia capa española que no fue suficiente para ocultar el uniforme de soldado que portaba. El misterioso sujeto provocó diversas conjeturas sobre su identidad, desde la presencia de un adinerado comerciante español hasta la posibilidad de que fuese el mismísimo rey de España, Fernando VII. Pero la realidad era otra. Se trataba de una joven de diecisiete años, llamada Mariana Luisa Gamba, quien acompañaba al Libertador en su recorrido a fin de conseguir la libertad de su padre, un rico español capturado por los insurgentes en Valladolid (otras fuentes dicen que en Colima). De modo que no era Fernando el misterioso personaje sino una joven mujer a quien el pueblo no tuvo más remedio que apodar como El Fernandito o La Fernandita.

Autor: Hugo Torres Salazar
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