Trivias de inicio

Cines Verdi, Rojo y Verde La banda de Los Encuerados Dinero enterrado

El llamado “cinematógrafo”, al comenzar el siglo XX, cruzó la frontera norte y llegó a la capital; de allí acá, un pequeño y último paso que lo facilitaron los hermanos Alfonso, Carlos y Jorge Stahl. Fue éste último quien trajo un proyector y habilitó un compacto local frente a la puerta posterior de Palacio de Gobierno, por la calle de La Maestranza, y le llamó Cine Verdi. Los tapatíos, en 1905, podían admirar atónitos allí ese novedoso invento viendo esas cintas cuya duración era de apenas poco más de cinco minutos. El éxito motivó la apertura de otro local, el Cine Rojo, por la que ahora es la calle Corona; y finalmente, por Pedro Moreno, los hermanos Stahl fundaron el llamado Cine Verde. Después empezaron a llegar películas de mayor duración y con cierto argumento –pero aún cine mudo, acaso con pequeños letreros explicativos y un piano animando la función– y más empresarios locales empezarían a apostarle a la novedosa forma de entretenimiento.

A mediados del siglo XIX, los tapatíos tenían miedo a unos ladrones conocidos como Los Encuerados que para ese tiempo ya actuaban sin control. Esta banda frecuentaba los portales para robar con descaro a todo el que pasara por allí tan pronto como oscurecía. Les decían encuerados porque maniobraban completamente desnudos, untados con manteca y pintados con humo de ocote –para ser poco vistos en la oscuridad y para poderse resbalar del posible captor. Los Encuerados alcanzaron su punto de mayor notoriedad con el famoso robo que hicieron al correo de la ciudad. Este acto obligó al gobernador Jesús López Portillo a fundar el 22 de marzo de 1852 a la policía de Guadalajara, otorgando el mando al doctor belga, Peter Vander Linder.

Antonio Landa nació hacia 1820 en Arandas, Jalisco. Militó en las filas republicanas o liberales, y también en las conservadoras. Fue él quien encabezó el pronunciamiento de la guarnición de Guadalajara el 13 de marzo de 1858, cuando el presidente Benito Juárez y sus ministros Manuel Ruiz, Melchor Ocampo, León Guzmán y Guillermo Prieto estuvieron a punto de morir asesinados en el palacio de gobierno. Poco después, el general Juan Zuazua lo detuvo al ocupar Zacatecas y lo mandó fusilar, junto con otros jefes conservadores, el 30 de abril de 1858. El historiador Gabriel Camarena Gutiérrez de Laris, a propósito de Landa, nos refiere lo siguiente: “...para alimentar la eterna curiosidad de los mexicanos, que tanto nos interesan los entierros, el oro y los muertos, les diré que aquí tienen este acertijo o esta adivinanza: el coronel Antonio Landa sacó de Guadalajara, nos consta, cien mil pesos oro a lomo de mula; cuando lo fusilaron, no traía un solo centavo, o sea que, ese dinero está enterrado entre Cocula y Zacatecas, para los curiosos que quieran escarbar entre Cocula y Zacatecas...”.

Álvaro González de Mendoza Mario Z. Puglisi Adolfo Ochoa
Primer Club Antireeleccionista Un descendiente del guerrillero Pedro Zamora Primera insurrección del nuevo siglo XIX

En el número 407 de la calle Prisciliano Sánchez, esquina con Ocampo, podemos apreciar una placa de mármol que hace referencia a los nombres de los diecisiete ciudadanos que en esa magnífica finca se reunieron los días 14 de junio y 3 de julio de 1909, para conformar el primer Club Antirreeleccionista en Jalisco. Fue instalado por los delegados del Centro Antirreeleccionista de México: Paulino Martínez y el licenciado Roque Estrada. Tenían como finalidad: “encarnar el despertar del pueblo hacia los horizontes democráticos, a fin de llevar a cabo la propaganda electoral en favor del demócrata a la presidencia de la república, Francisco I. Madero.”

Las ciudades son resumideros de historia, porque allí van a dar la mayoría de los personajes significativos; así como sus parientes que pueden dar testimonio de ellos. Así que en cualquier momento habrá oportunidad de rozarse con un alguien singular. El puesto de periódicos de Pedro Moreno y 16 de Septiembre es atendido por Lucio, quien es sobrino nieto del guerrillero Pedro Zamora, quien asoló la región de Autlán de 1910 a 1920. Sanguinario protagonista del cuento El llano en llamas de Juan Rulfo, colgó a su propio abuelo de los pulgares para robarle 50,000 pesos. Con el voceador Lucio usted podrá obtener un retrato y la biografía del guerrillero.

El miércoles 1º de enero de 1801 fue como la alborada de la libertad para México en general, y para Guadalajara en particular. Ese día ocurrió una insurrección en el pueblo de Santa Fe de Izcatán, hoy estado de Nayarit. Fue encabezada por un indígena llamado Mariano, alias Máscara de Oro, hijo de un alcalde, y a quien otros llaman Juan Hilario, que pretendía restaurar la monarquía de Moctezuma y proclamarse rey con una corona de una imagen religiosa. Los rebeldes que lo siguieron fueron derrotados poco después en El Rodeo, cerca de Tepic, por tropas salidas de Guadalajara. De esta manera quedó truncada la intención de instalar un reino mexica.

Adolfo Ochoa Marco Antonio Martínez Negrete Hugo Torres Salazar
Empresas familiares Mariachi Vargas Primera doctora

A partir de 1940, muchas empresas familiares se convirtieron de pronto en importantes empresas de Guadalajara que traspasaron las fronteras de la ciudad. Lo que inició como un esfuerzo personal y del trabajo diario de una persona terminó convertido en un gran negocio familiar. En el Centro se concentraban los almacenes de prestigio, las grandes ferreterías, las farmacias mejor surtidos, las zapaterías elegantes, las joyerías y otros comercios, pero en la medida que se fueron ampliando las calles tapatías, éstos se fueron propagando por toda la ciudad. Llegó el primer supermercado en 1945, propiedad de los señores Moragrega –también tuvieron otras tiendas como La Colonial y Casa Vizcaíno. La venta de medicinas abrió dos caminos: las Farmacias Guadalajara y Droguería Levy. Por su parte, el señor Lemus estableció una casa de música. Muchos inmigrantes también colaboraron de manera decisiva en el desarrollo del comercio tapatío; tal es el caso de las Fábricas de Francia, por los señores Fortoul, Chapuy y Bec. Los hijos, nietos, primos de estos grandes empresarios tomarían después el mando para seguir impulsando su crecimiento.

El mariachi ha sido inseparable del tapatío. Sus instrumentos lo acompañan en bodas, bautizos, aniversarios, cumpleaños y hasta en los más tristes entierros suenan sus trompetas. Desde 1921, Silvestre Vargas dejó una huella imborrable en la historia del mariachi, que en aquella época se constituía exclusivamente de violines, arpa y guitarra. Durante los años treinta realizó su primera gira a la Ciudad de México y en 1940 introdujo las trompetas a este género popular (otros dicen que lo hizo Cirilo Marmolejo hacia 1928). Por sus venas corría el gusto por la música, ya que su padre había fundado el Mariachi Vargas en 1898. Su mariachi tocó para la policía de Distrito Federal por más de veinte años y acompañó a artistas nacionales como Jorge Negrete, Pedro Infante, Javier Solís, Lucha Reyes o Lola Beltrán. El Mariachi Vargas ha llevado la música jalisciense y mexicana por diversas giras al extranjero. En 1976 don Silvestre dejó de actuar y en 1983 el gobierno del estado de Jalisco le rindió un homenaje en el Teatro Degollado de Guadalajara. El grito que lo caracterizó y dio vuelta al mundo, seguirá siendo escuchado a través de los años: “¡Y no te rajes Jalisco!”

María Jacinta de la Luz Curiel fue la primera mujer que ejerció como médico en la ciudad de Guadalajara. Desafiando las ideas de la época que consideraban a la medicina como una profesión exclusiva de varones, ingresó a la Universidad de Guadalajara en 1924 y obtuvo su título en 1931 –antes se había graduado de maestra. María Teresa Fernández Aceves, quien hizo una investigación sobre las primeras mujeres egresadas de la Universidad de Guadalajara, afirma que la primera mujer en completar los estudios de medicina fue Juana Navarro, pero al terminar la carrera se marchó de Guadalajara. Jacinta sufrió discriminación como estudiante y como doctora. Nunca le permitieron hacer una cirugía en el Hospital Civil y sólo la dejaban trabajar como auxiliar. Sin embargo, se mantuvo firme y logró ganarse la confianza de los pacientes. En 1955 inauguró el Centro de Diagnóstico Precoz del Cáncer en las Mujeres, el primero en Guadalajara, donde trabajó hasta 1978. La decana de las doctoras en Guadalajara murió el 27 de noviembre de 2002.

Cecilia López Cecilia López Juan Carlos Núñez Bustillos

Triviario tapatío segunda edición

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