Trivias de inicio

Feria Municipal del Libro La plaza Juárez María Grever, compositora

El 18 de mayo de 1969 concluyó exitosamente la primera Feria del Libro en Guadalajara con un solemne acto de clausura. Después de 12 días de concurridas actividades, el presidente municipal Efraín Urzúa Macías hizo hincapié en el compromiso común de conservar esta feria, así como también festivales populares, exposiciones diversas y ciclos de conferencias. A este evento, con sede en el edificio de ayuntamiento, asistieron millares de tapatíos y se vendieron 29,000 libros. El primer conferencista fue el historiador José María Muriá con una plática sobre juegos florales. En el patio central del edificio, se instalaron los editores del área oficial como el Ayuntamiento, la Unidad Editorial del Gobierno del Estado y la Universidad de Guadalajara. También se sumaron universidades públicas de Nayarit, Sinaloa y Colima. El edil de la ciudad convocó cada mes de mayo a los vendedores de libros de toda el área metropolitana, quienes cooperarían con una buena parte de los gastos de la feria. Salvador Cárdenas Navarro concibió y organizó las dos primeras ferias municipales de Guadalajara y concibió una feria similar en la ciudad de México –en el pasaje subterráneo que va de Pino Suárez al Zócalo.

La estatua que en Guadalajara honra la memoria de Juárez, estuvo situada en el jardín de Escobedo (Parque de la Revolución). Cuando la penitenciaría se cambió al oriente de la ciudad, la estatua se colocó al inicio de la avenida Juárez. Pero durante el gobierno de Juan Gil Preciado (1959-64), se decidió que debía ser trasladada a un sitio con mayor decoro, ya que aquel lugar era inadecuado por el intenso tránsito de camiones de carga, además de que carecía de una glorieta digna. Por tal motivo, se encomendó al arquitecto Julio de la Peña la planeación y construcción de la Plaza Juárez, instalándose el bronce sobre un magnífico pedestal de mármol travertino rodeado de fuentes y jardines. Jaime Torres Bodet sugirió que al extremo de la plataforma debía existir un remate que la enmarcara, para lo que se contrató al escultor José Chávez Morado, quien proyectó y fundió en bronce un espléndido telón escultórico, planeado, estudiado e inspirado en las Leyes de Reforma y la caída del Segundo Imperio. En una visita que poco después hizo el ex-presidente Lázaro Cárdenas, opinó que el conjunto constituye una de las plazas más dignas que existen en el país para perpetuar la memoria del gran reformador.

Esta prolífica compositora recibió una educación musical clásica. Fue alumna, entre otros, de Claude Debussy. No fue en Europa sino en Nueva York, sin embargo, que su destino quedó sellado. Ahí se encontró con el tenor jalisciense José Mojica, quien grabó su canción Júrame, con la cual empezó a darse a conocer como compositora. Fue autora de más de 800 canciones, y musicalizó películas para los estudios de Hollywood. Supo que su música ya era propiedad del mundo cuando al llegar a Moscú escuchó a lo lejos un violín callejero tocando Lamento gitano, de su autoría. Probó fortuna en la industria de la enseñanza de idiomas con su método Aprenda Usted español por medio de la música. Tenía por mascota a un chivo salvaje. De madre tapatía y padre sevillano, es probable que María Joaquina de la Portilla Torres Palomera, alias María Grever, haya sido concebida en el rancho Los Horcones, municipio de Unión de San Antonio, Jalisco. Lamentablemente no hubo testigos.

Cecilia López Adolfo Ochoa Antonio García Medina
Educación para la mujer Oratoria convincente de Villa Epitafio de López Cotilla

A finales del siglo XVII la balanza de oportunidades de educación se inclinaba, obviamente, a favor de los hombres. El beaterio de niñas de Jesús Nazareno que fue fundado en Compostela en 1635 fue trasladado a Guadalajara gracias al interés que el obispo Galindo y el jesuita Feliciano Pimentel mostraron por la educación para las jóvenes y niñas. Más tarde, las niñas de este beaterio formaron parte del Colegio de Jesús María para que éstas aprendieran ahí a leer y escribir. Ambos aprendizajes iban en contra de la constitución del Colegio de Niñas de México, que basaba su enseñanza únicamente en la doctrina cristiana. Fue hasta la construcción de este colegio que las niñas tapatías lograron acceder a la educación, aunque con múltiples limitaciones. Este colegio se convirtió en el tercer convento de la ciudad, en el que tenían derecho a ingresar las morenas y las indias.

La oratoria es el arte de convencer con la palabra; eso lo conocía Francisco Villa. El 14 de febrero de 1915, después de haber hablado desde el balcón de Palacio en Guadalajara, obtuvo para la causa revolucionaria un millón de pesos de los tapatíos pudientes convocados en el salón de embajadores. El rico José Cuervo le proporcionó tres mil pesos, y Eladio Sauza quinientos. Villa les dijo: “... yo no soy político, pero voy a hablarles con el corazón... sé que como hombres honrados cooperarán con su granito de arena para el Estado... espero me contesten sí o no, porque yo no quiero para mí... ¿no hay quien responda?... yo no vengo a robarles... hablo con el mexicano de mi raza; si el extranjero tiene negocios y ha venido aquí, será porque ustedes lo habrán invitado, no porque lo haya invitado yo”. Los empresarios tapatíos quedaron muy convencidos, porque también Francisco Villa les habló de la Revolución... Francesa y de cómo en ella se usó la guillotina. Villa empleaba una oratoria convincente, y era congruente entre el decir y el hacer.

Al morir, el 27 de octubre del año 1861, el reconocido profesor Manuel López Cotilla dejó escrito entre sus papeles lo siguiente: “Mi epitafio. Los restos mortales de un pecador arrepentido, esperan aquí la resurrección de la carne. Como creo perjudicial a los vivos el entierro de los muertos en gavetas, encargo que el entierro de mi cadáver sea en la tierra, es decir, un verdadero entierro”.

Cecilia López Adolfo Ochoa Cecilia López
¡El Rey es mi gallo! Emmanuel Carballo La virgen del Rayo

Nuño de Guzmán había corrido de Tonalá a los españoles que seguían a Cristóbal de Oñate y que se habían asentado allí, pues no quería españoles alrededor de sus dominios. Corría el año de 1541 y el regimiento, “gente principal” y vecinos estaban reunidos –órdenes del gobernador Cristóbal de Oñate– en el cabildo de Tlacotlán, muy preocupados porque no lograban definir el lugar donde refundarían Guadalajara, debido al hostigamiento a que estaban sometidos en la llamada ‘Mesa del Ajedrez’. En plena discusión, entró Beatriz Hernández –esposa de Juan Sánchez de Olea– y los apresuró a determinar el sitio de la mudanza, pues si no ella misma lo haría. Pidió un asiento y la palabra, cosas que el gobernador Oñate le otorgó, y –según relata Agustín Yánez que escribió fray Antonio Tello en su Crónica Miscelánea de la Conquista de la Sancta Provincia de Xalisco–, Beatriz Hernández anunció: “Señores, el Rey es mi gallo, y yo soy de parecer que nos pasemos al valle de Atemajac, y si otra cosa se hace será de servicio de Dios y del Rey, y lo demás es mostrar cobardía…”. Entonces dijo el gobernador: “Hágase así señora Beatriz Hernández, y puéblese do está señalado”. Es de todos sabido que Guadalajara se fundó donde aquella mujer dijo y por ello se erigió su escultura en bronce, a metros de la Plaza Fundadores.

En 1953, con veintitrés años de edad, llegó a México con la certeza de ser periodista, conquistar la capital y no regresar a Guadalajara, donde había estudiado abogacía. Se quedó en el periódico Novedades a pesar de que en su entrevista dijo que la literatura en México era tibia, que no se comprometía con las grandes verdades. Decía que los grandes poetas eran Los contemporáneos, además de Octavio Paz, Jaime Sabines y Rosario Castellanos –aunque aseguraba que no era una gran poesía. Opinar que los únicos buenos cuentistas eran Rulfo y Arreola, provocó que en el suplemento cultural México y la Cultura le dedicaran varias páginas pronosticando: “Debut y despedida de Emmanuel Carballo”. Se consideraba una figura molesta pero necesaria… el crítico es un aguafiestas, el villano de la película, el resentido, el amargado, en pocas palabras: el que pide que los demás se arriesguen mientras él ve los toros desde la barrera. Su pasión por la crítica literaria nació al cuestionar su propia obra, se analizó y se vio como un poeta de segunda categoría, uno más en la literatura. Dice que después de cincuenta años está seguro de que no se equivocó.

“Relámpago, furia infernal” dice la canción. Una descarga instantánea de millones de voltios que causa no pocas víctimas en tiempodeaguas. Pero hay casos excepcionales, supuesta y debidamente documentados: hay quienes han sobrevivido a esa descarga que entra por el cráneo y sale por los pies. ¿Milagro o misterio científico? Lo más extraño de esos casos es el efecto remediante del fenómeno: quesque los huesos recobran su fortaleza y la venas de las víctimas se reconstituyen y se limpian de grasa, el colesterol desaparece y hasta la mente reasume un equilibrio inusitado. Más aún: las víctimas adoptan actitudes religiosas insólitas, atribuyendo a las divinidades su fortuna superviviente. Eso en el plano humano, pero en Guadalajara –y la fecha cambia entre el 13 o el 18 de agosto de 1807– sucedió que, mientras las monjas del convento de dominicas de Jesús María rezaban, cayó un rayo que dio en una muy deteriorada imagen de la virgen del Rosario; las religiosas atribuyeron el fenómeno a que la imagen las salvó del infortunio. Por supuesto que la figura quedó chamuscada. Lo sorprendente de todo esto fue que, luego de que las monjas la siguieron conservando y acudían a sus rezos para sanar a alguien, la virgen quedó restaurada: su rostro, demeritado por el tiempo y por la fatídica descarga, asumió de nuevo un renovado fulgor y pareciera que por divinas razones e intervención, se reparó. Allí, en el altar mayor del templo de Jesús María está la llamada Virgen del Rayo.

Angélica Íñiguez Nuria Blanchart Álvaro González de Mendoza

Triviario tapatío segunda edición

De venta en librerias Gonvill. Entregas a domicilio enviando email a: envios@tediumvitae.com

Costo: $350.00 pesos.